sábado, 1 de febrero de 2014

Capítulo II "La Pelirroja no identificada"

Capítulo II

Oí la ingesta de aliento aguda de Nick detrás de mí, mientras casi me tiraba fuera del camino para estrechar la mano de Jack, sorprendiéndolo a él en el proceso.
—Hola, Jack. Soy Nick. Te vi en la película Her Better Half. ¡Me encantó! También vi las fotos en la revista Entertainment Weekly. Sé que no a todo el mundo le encantó la tapa, pero estoy seguro que ¡a mí sí! No sé mucho sobre los kilt[1], pero tienes buenas piernas. ¿Estás viviendo aquí en Los Ángeles ahora? ¿Estás emocionado porque salga Time? Wow, realmente eres guapo. —Nick se había olvidado de respirar y sólo dejó de hablar porque se le acabó el aire.
Durante ese asalto verbal, vi como el rostro de Jack cambió de la sorpresa a la confusión, entonces a la vacilación para terminar apenas conteniendo un risa. Me reí y me puse a tirar de la mano de Nick para que soltara a Jack.
—Cálmate, grandullón. Puedes decirle a Jack que él es bastante guapo durante toda la noche, pero no quieres conmocionarlo y llenarlo de pavor en los primeros cinco minutos—le dije, volviéndome hacia Jack—. Hola, soy Grace Sheridan—Súper Sexy Grace Sheridan. Es un placer conocerte. —Le di la mano, mientras que Nick jadeaba junto a mí—. Y eres muy guapo—añadí, mientras Jack me devolvía la sonrisa.
Me tomé un momento para echarle un buen vistazo cuando mis anteojeras de la sorpresa se apagaron, y vi a un hombre joven alto y delgado, que se iba casi treinta centímetros más arriba que yo. Llevaba unos vaqueros desteñidos, una camiseta negra anónima con una chaqueta gris con cremallera y, ¡oh! ¿Esos eran unos Doc Martens? Tenía una vieja gorra de béisbol gris y una barba de días, que sin duda funcionaba muy bien en él. Parecía muy cómodo en su piel, tanto que por un segundo, me la imaginé pegada a la mía en un fuerte abrazo.
El chico se ve lo suficientemente joven como para ser tu hijo, Grace.
Sí, pero sólo si realmente la hubiese jodido en la secundaria...
Sacudí la cabeza para despejarme un poco, y entonces pude ver a Holly haciendo su camino a través de la cocina para saludar a Jack.
—Hola, dulzura. ¿Cómo estás esta noche?—preguntó ella, pasando un brazo alrededor de sus hombros y dejándole un rápido beso en la mejilla.
—Estoy bien, gracias. Acabo de conocer a Grace y, uh, ¿Nick era?—Jack sonrió de nuevo y Nick se desmayó. Solté un bufido mientras veía a Nick desmoronándose. Jack me guiñó un ojo con picardía y le devolví una sonrisa.
—Grace es mi chica—dijo Holly—. Nos conocemos desde hace mucho. Y Nick, bueno, Nick es necesario—bromeó.
Nick pretendió estar ofendido y respondió.
—Perra, por favor. ¿Dónde vas a encontrar a otro hombre que te lleve a ver New Kids on the Block? ¿Y seguir con la mentira de que estaba relacionado con tu trabajo?
Casi escupo mi coctel, al reírme. Holly era la mayor fan de armario[2] de New Kids. Yo era una de las únicas que conocía este secreto. Quizás porque era un secreto que compartía con ella.
—No sé por qué te estás riendo, Srta. Cosa—dijo Nick, volviendo su mirada hacia mí—. ¡Todavía fantaseas sobre Joe McIntyre como si tuvieras trece años de edad!
—Oh, soy dueña de mi obsesión. Si Joey Joe estuviera aquí en este momento, saltaría sobre él. No tengo ninguna vergüenza—me burlé de vuelta, tomando el resto de mi Martini.
Jack se inclinó y me susurró lo suficientemente fuerte como para Holly lo oyera.
—¿Es por eso que ella ha estado tratando de hacerme una audición para la próxima película de Donnie? ¿Debo preocuparme?
Con él así de cerca, finalmente pude ver sus ojos. Wow, que eran intensos. Verde esmeralda oscuro con reflejos dorados.
Este tipo debe tener tanta diversión.
Me acerqué a él y le dije en voz baja—: Sólo preocúpate si te hace bailar para ella. Cuidado con eso.
Él gesticuló una pequeña sexy sonrisa, mientras Holly lo tomaba de la mano y comenzaba a conducirlo lejos.
—Ok, chicos. Necesito a Jack para que conozca a algunas pocas personas. Ya me encargaré de ustedes dos más tarde. —Los dos se dirigieron de nuevo en dirección a la sala de estar, mientras Jack ondeaba una mano sobre su hombro dejándonos a Nick y a mí riendo en la cocina.
—Por lo tanto, fuiste bastante suave, Nick. ¿Es ese el bombón por el que has estado delirando toda la noche?
—No actúes como si no pensaras que es lindo. Vi la forma en que lo examinaste—dijo, recostándose contra el mostrador y abanicándose—. ¡Hice un ridículo de mí mismo! ¡Quería ir más lento cuando lo vi, pero no pude hacerme callar! ¿En realidad le dije que era bastante guapo?—se preguntó, un rubor tiñendo sus mejillas mientras escenificaba el encuentro en su mente.
—Sí, lo hiciste. Pero no te preocupes por eso. Cuando me mudé aquí, estaba convencida de haber reconocido a un actor de Baywatch. Yo lo aceché desde la producción todo el camino hasta la panadería y cuando finalmente me miró, murmuré la palabra "Hasselhoff" y luego corrí y me escondí en el pasillo de la sopa. Todavía me da vergüenza cuando veo una caja de Cup O 'Noodles[3]—le aseguré.
—Pues deberías estar avergonzada por seguir comprando Cup O 'Noodles, pero lo que sea. ¡Vamos a trabajar un poco y coquetear con los chicos lindos!—dijo, volviendo a llenar mi vaso de Martini, haciéndolo extremadamente sucio. Me reí e ignoré el revoloteo en mi estómago cuando escuché un acento británico que flotaba en la otra habitación.

***

Más tarde esa noche, Holly y yo estábamos en la terraza con vistas a la ciudad, lidiando con nuestro cuarto cóctel y festejando su éxito. Nick salió a decir sus buenas noches y deslizó su brazo alrededor de mi cintura.
—Bien, perras, me voy de aquí. Sean buenas, y asegúrense de que nadie se vaya a casa con mi niño bonito. Tengo que asegurarme de que se mantenga puro hasta que pueda convencerlo de cambiar de equipo—bromeó, moviendo su dedo en dirección a Holly.
—¿Cómo sabes que él no juega en tu equipo, Nick?—Le pregunté. Holly rió y dijo:
—Oh, cariño, Jack es la cosa más caliente para golpear que tiene esta ciudad desde hace tiempo. Tiene chicas lanzándose hacia él todas las noches. Es discreto, pero está metido en esa mierda.
—Oh, Dios, no puedo escuchar nada más. Me hará demasiado triste. Me voy a casa a llorar sobre algo de Manilow[4]—Nick gritó, lanzando una mirada dolida a ambas mientras hacía su camino de regreso a la casa. Pasó junto a Jack que estaba hablando con dos chicas cerca del piano, y éste le hizo un guiño a Nick. Lo oí murmurar "tomadura de pelo", mientras le pasaba, y observé como Jack reía.
—Por lo tanto, entiendo que es lindo—le dije—. Y… ¿a qué chica no le gusta un acento? Pero, ¿por qué es la próxima gran cosa? Nick dijo algo de una película que sale... Time o ¿algo así?—Le pregunté a Holly, arrastrándome más cerca de ella mientras veíamos a Jack hablar con las dos chicas que no podían dejar de reír en todo lo que decía. Me di cuenta de que él se mordía el labio inferior constantemente.
¿Estaba nervioso?
—Grace, ¿hablas en serio? No puedes estar hablando en serio. ¿Time?—Ella se detuvo y me miró con incredulidad.
—¿Qué? ¿Es esto algo de lo que yo sabría?—Me devané los sesos tratando de recordar si había oído algo acerca de esta película, pero estaba dibujando un espacio en blanco.
¿Así que nunca has leído los relatos cortos en los que se basa Time? ¿Realmente no sabes nada acerca de ellos?—preguntó ella, todavía mirándome sorprendida.
—Hey, he pasado por muchas cosas en los últimos tiempos. No he tenido mucho tiempo para leer. Además, sabes que leo en su mayoría no ficción—le contesté, mirando a Jack a través del vidrio transparente de las puertas francesas.
—Es una serie de cuentos que fueron escritos para una revista femenina. ¿Cómo diablos se te pasó esto?—exclamó. Ella todavía me miraba como si no pudiera creer lo que le estaba diciendo.
—¿De qué tratan? ¿Es por eso que Nick esta tan emocionado por esta película?—señalé.
—Grace, cállate y escúchame. Estas historias y esta película tendrán todo lo que siempre has querido: la pasión, el amor, la aventura, el sexo, el humor. ¡Prácticamente todas las mujeres que conozco están enamoradas de ellas! El personaje principal, es el caliente como el infierno Joshua, chica. Es como un hombre científico sexy que viaja a través del tiempo, y en cada historia se encuentra en un período diferente. Joshua, diablos, él es un idiota total, pero un adorable idiota, y de historia en historia él está con otra mujer. ¡Esta película va a ser enorme!—chilló. Ella estaba muy emocionada.
—Hmm, no sé. Normalmente no soy una fan del romance. Demasiado sensiblero, ¿sabes? Y la ciencia ficción tampoco es lo mío. Dame una buena ficción histórica, como, ¿has visto que hay un nuevo libro sobre Lincoln? Ahora piensan que él…
—Oh, ¿podrías dejar de hablar de tu no ficción histórica?—interrumpió Holly—. Honestamente, es como si estuvieras corriendo hacia la casa de retiro. Y Time no es romance, es sólo que... ¡Gah, no puedo describirlo! Es por eso que esta película es una gran cosa y por lo que Jack es una mercancía caliente en estos momentos. Jack es Joshua. Las mujeres están perdiendo sus mentes a través de todo el país a la espera de que salga. ¡Oh hombre, yo no puedo esperar para que puedas leerlos! ¡Júrame en este momento que los leerás!—Me suplicó, su voz cada vez más alta de manera constante. Sólo había visto ocurrirle algunas veces, y sólo cuando Donnie Wahlberg estaba involucrado.
—Jesús, está bien. Cálmate—le dije—. ¿Acabas de chillar? Sí, voy a malditamente leerlos—me aplaqué, notando que Jack venía hacia nosotras.
—Jack, escucha esto—empezó Holly—. Grace no ha leído los relatos cortos de Time. ¡Ella ni siquiera ha oído hablar de la película!—Gritó mientras él caminaba hacia la terraza, dejando a las dos chicas riendo nerviosamente a su paso. Me miró de manera espectacular y luego me arrastró en un abrazo estrecho.
—Huye conmigo—dijo en voz baja, tirándose hacia atrás para mirarme y luego colocar una mano en cada lado de mi cara. Holly rió detrás de nosotros. Y yo reí nerviosamente, hasta que tomé el control.
—¿Le estás pidiendo a las mujeres al azar que huyan contigo, Jack?—preguntó Holly. Él dejó caer las manos de mi cara y me miró con adoración fingida.
—¿Al azar? ¡Lo digo en serio esta vez!—dijo—. Te lo dije, la próxima mujer que conociera que no haya oído hablar de esa pequeña tonta película, sería con la que me escapara. Tendríamos una pequeña cita sabrosa para satisfacer las revistas del corazón. ¿Qué suerte tengo de que ella parece normal?—Bromeó de nuevo.
—Realmente no apresuraría juicio sobre eso todavía. Tú no sabes qué tan anormal soy—dije, poniendo mis manos en mis caderas.
—Tengo que decirte, Jack, ella no está bien de la cabeza—advirtió Holly—. Tú no quiere nada de esto. Créeme, lo sé. He conocido Grace desde la universidad, y ella está loca—Holly terminó, acabándose de un trago su último coctel.
—Espera, ¿esta es Grace, tu mejor amiga Grace? La que deja montones de Chex Mix alrededor de la casa—preguntó, mirando de una a otra.
—Sí, esta es mi Gracie. Ahora pregúntale por qué deja montones de Chex Mix alrededor de la casa—Holly bromeó mientras que Jack me miraba inquisitivamente.
Le di un vistazo.
—En primer lugar, gracias por andar contando cuentos de mí a toda la ciudad, boba. Y para aclarar, no son montones por toda la casa. Sucede que no me gustan las pequeñas tostadas Melba, por lo que cada vez que como Chex Mix, dejo las tostadas a un lado para no tener que comerlas. De esa manera, si alguien más las quiere, las puede tener—terminé, mostrando a Holly mi dedo medio.
—Resulta que me encanta las tostadas Melba—confesó Jack entre risas al ver el rostro de Holly, cuando se dio cuenta de que esto parecía tener sentido para él.
—Bueno, la próxima vez que tenga un montón, voy a guardarlas para ti. De esa manera si alguna vez estás en algún tipo de emergencia de tostadas...—le ofrecí.
—…tendré algunas reservadas. Me siento bien con este plan—continuó él. Holly sacudió la cabeza ante los dos. Me di cuenta que las dos chicas con las que Jack había estado hablando en el interior, salían a la terraza para unirse a nosotros. Se acercaron por ambos lados, mientras Holly le guiñaba un ojo a Jack y comenzaba a tirar de mí hacia la casa.
—Nos vemos más tarde, querido. Asegúrate de venir a decirme adiós antes de irte—dijo Holly por encima del hombro mientras caminábamos de regreso a través de las tejas de pizarra.
—Avísame cuando estés listo para esa cita—me giré guiñándole un ojo a las chicas que parecían un poco aturdidas. No me pude resistir.
—Tú, yo, tostadas Melba—Él me devolvió la sonrisa.
—¿Desde cuándo invitas groupies a tu casa?—le pregunté una vez que estuvimos dentro.
¿Groupies? ¿Oh, esas dos? Cariño, la rubia es un abogado de entretenimiento y la morena es un ejecutivo de relaciones públicas. Pero Brit Boy[5] allá hace que todas se conviertan en idiotas risitas.
Ella sonrió con complicidad mientras miraba por encima del hombro a los tres en la terraza. Jack estaba de pie entre ellas, ya que se empujaban para acercarse. Él atrapó mi atención y sonrió con esa misma sonrisa tímida.
Wow, de verdad, un abogado... esas historias tienen que ser muy buenas.

Alrededor de una hora más tarde, con la fiesta finalmente terminando, yo estaba en la cocina preparando unas galletas que pudieran drenar los cinco Martini sucios que había aspirado antes. Estaba apoyada sobre los codos en el mostrador de granito, pensando en cómo mi cabeza iba a doler mañana, cuando noté que alguien entraba.
—Hola de nuevo—Oí que decía una voz musical.
Alcé la mirada, sin importarme en enderezarme de mi posición en el mostrador, estaba parcialmente echada. Era Jack… y las chicas de las risitas no estaban a la vista.
—Hola, a ti. ¿Has tenido un buen rato esta noche?—Le pregunté, antes de empujar una galleta salada en mi boca.
—Oh, no. Galletas saladas... eso nunca es una buena señal. ¿Demasiado?—preguntó.
—Tal vez, si piensas que tener tres más de la cuenta es demasiado—Hice una mueca, recordando la última vez que acabé con resaca. Realmente no tenía muchas ganas de que llegara mañana.
—Me parece que la mejor cura para la resaca es seguir bebiendo—dijo, sonriendo. Caminó hacia el otro lado del mostrador, poniendo sus manos a cada lado de mí.
—Sí, bueno, eso es porque tienes como diecisiete años y eres capaz de cosas así—le dije—. Yo, por el contrario, voy a despertar mañana sintiendo que algo murió en mi boca, con los ojos hinchados como coles—le dije con una sonrisa.
—Wow, esa es una imagen muy descriptiva. Casi estoy tentado a quedarme y ver eso—Él se rió—. Y tengo veinticuatro, no diecisiete, para referencias futuras—añadió. Arqueé una ceja.
Pequeño cachorro. Yo solía ser capaz de beber y bailar toda la noche, obtener una hora de sueño, e ir a trabajar al día siguiente sin dejar de verme fabulosa. Ah, ser joven y estúpida de nuevo.
Todavía sigues siendo estúpida
Estiré mis brazos sobre mi cabeza y luego de vuelta a mi espalda, tratando de soltarme un poco. Cuando miré hacia él, me di cuenta de que yo había, básicamente, empujado mis pechos en su rostro, y él estaba dejando que sus ojos se deleitasen.
¿Estás mirando mis tetas?—Le pregunté, haciendo una pequeña sacudida. Se quedó inmóvil, y luego se echó a reír.
—Sí, sí, supongo que estoy mirando tus pechos. Son muy agradables—se las arregló para decir eso entre risas.
—Ellas están bastante bien, eso es cierto. Y son todas mías. Es probable que no llegues a tocar un montón de tetas naturales reales de buena fe aquí en Los Ángeles, pero todavía hay algunas de nosotras que mantenemos las cosas de verdad—Me reí con él.
—También creo que te gusta que los hombres miren tus pechos. ¿Por qué si no pusiste destellos sobre ellos?—Afirmó, finalmente mirándome a los ojos de nuevo y sin dejar de reír.
—Destellos, ¿de qué estás hablando?—Miré a las chicas y me di cuenta de que tenía un par de destellos en mi escote—. Oh sí, supongo que sí. Me puse un poco de loción corporal con brillo antes de vestirme esta noche.
—Wow, las chicas seguro hacen cosas raras. Especialmente las chicas estadounidenses. Tanto reflejos y destellos. ¿Quién te dijo que se supone que las tetas deben brillar? Lo siento, pechos—corrigió.
—Le puedes decir tetas, aunque prefiero pechos. También me gusta Ta—Tas—le dije con cara seria.
—¿Qué hay de almohadas de amor?—Contestó.
—¿Busto?—ofrecí.
—¿Y delantera[6]?—preguntó, luchando por no reírse.
—Lindo, pero no puedes sostener una vela con un suéter de carne—me las arreglé para correrme, antes de reírme tan fuerte que rocié galletas saladas por todo el mostrador. Él se unió a mí, yo en realidad tenía lágrimas corriendo por mi cara mientras empezamos a limpiar los pedazos de galletas con saliva. Holly entró en ese momento, nos echó un vistazo y comenzó a sacudir la cabeza.
—Oh, muchacho, ¿qué diablos está pasando aquí? No importa. Jack, tus damas están buscándote. Ellas están salivando por toda la entrada ida y vuelta. Es tiempo de llevarlas de vuelta a sus casas. Grace, ¿por qué hay migajas de galletas por todas partes de tu escote?—preguntó ella, mirando fijamente mi pecho salpicado de Saltine[7].
Los dos nos echamos a reír de nuevo y yo le extendí mi mano.
—Jack, fue estupendo conocerte. Espero que la próxima vez pueda contenerme un poco más. Disfruta de tu trío—dije con una sonrisa maliciosa. Este tipo era genial, y yo estaba emocionada de haber hecho, tal vez, un nuevo amigo. Tomó con cuidado y a la vez entusiasmo mi mano.
—Grace, ha sido interesante por decir lo menos. Y tus pechos brillantes son hermosos. Disfruta de tu resaca—Me estrechó la mano y se echó a reír otra vez cuando salía de la cocina, dando a Holly un beso en la mejilla mientras ella lo acompañaba.
Lo vi salir con su rubia y su morena, pensando en lo divertida que esta noche había resultado ser. Holly regresó después de mostrar al último de sus invitados la puerta, echó un vistazo a los restos de la fiesta por todo el lugar y dijo:
—¿Limpiamos esta mierda en la mañana?
—¿O en la tarde?—pregunté sosteniendo mi cabeza.
—Trato. Vamos a la cama—ella respondió, mirando hacia arriba mientras apagaba las luces. Caminábamos con dificultad las escaleras, hablando de la noche, ya que nos dirigimos por el pasillo hacia las habitaciones.
—Holly, fue una gran fiesta. Estoy muy orgullosa de ti. Has hecho todo lo que te propusiste hacer y nada te ha detenido. Eres lo máximo—Le sonreí y le di un abrazo frente a su puerta.
—Sí, he pateado algunos culos. Ahora ve a vomitar, sé que quieres hacerlo—dijo ella, señalando hacia mi habitación.
—Lo acabo de hacer. Buenas noches, fea—saludé por sobre mi hombro, a medida que comenzaba a derrumbarme.
—Buenas noches, tontita. En serio, Grace. ¿Cinco Martini sucios?—Fue lo último que la oí decir, antes de que le cerrara la puerta en la cara y cayera sobre mi cama.
Justo cuando comenzaba a deslizarme dentro del sueño, pensé en mis pechos brillantes y me reí un poco de mí misma.




[1] NT: El kilt es la prenda más típica de Escocia. Consiste en una falda pero tiene la peculiaridad de que la visten los hombres.
[2] NT: Refiere a que es una fanática en secreto.
[3] NT: Sopa instantánea.
[4] NT: Un cantante compositor de música pop y rock suave.
[5] NT: Chico británico.
[6] NT: Él dice algo que no tiene una traducción específica, algo como delantera floja o pechos caídos.
[7] NT: Marca de galletas que estaba comiendo.

viernes, 31 de enero de 2014

Capítulo I "La Pelirroja no identificada"

Capítulo I

—Te das cuenta de que te he visto desnuda antes, ¿verdad?—gritó Holly a través de la puerta del dormitorio.
—Sí, amor, pero ha sido hace un tiempo. No creo que estés lista para esto.
—¿Es esto una “no creo que estés lista para lidiar conmigo” situación?
—¿Realmente acabas de decirle eso a una chica medio desnuda? En serio, debes saberlo mejor. Me darás un complejo, cabeza hueca.
—Estás haciendo esto demasiado difícil, Grace.
—Dijo ella—murmuré.
—Wow—La oí decir mientras me reía en voz baja. Estaba en proceso de intentar meter mi culo en un nuevo par de pantalones vaqueros de baja altura, que eran tan bajos que podrían ser ilegales.
—Eso es todo—anunció Holly—. Voy a entrar. Lidia con ello, Grace.
Ella vino disparaba a través de la puerta, deteniéndose cuando vio mi lucha en la cama. Estaba liada entre medio de las capaz con mi encantador sujetador de encaje melocotón, a medio camino dentro y fuera de los malditos pantalones vaqueros que me había convencido para comprar. A pesar de que sabía que no estaba en absoluto lo suficientemente joven como para lucirlos de la manera que merecían ser lucidos. Holly siempre había tenido una forma de obligarme a hacer cosas que ella quería que yo hiciera (con el pretexto de que ella sabía lo que era mejor para mí). Y la madre de la perla, que casi siempre tenía razón.
—Dulce par—dijo, reparando en mi sujetador—. ¿Tengo que conseguirme unos alicates y tirar de la cremallera yo misma? ¿No vimos eso en una película una vez?—murmuró ella desviándose del tema.
—Sí, sí lo hicimos... ¿un poco de ayuda? Parezco una mujerzuela aquí. Me gustaría mantener a las chicas en secreto— le contesté, luchando por permanecer en la cama en ese ángulo extraño.
—Puedo ver eso. Ok, contén la respiración—advirtió, agarrando los botones de mis jeans. Tiré con todas mis fuerzas hasta que la cremallera quedó definitivamente cerrada y dejándome sin aliento.
—Santo Dios. Creo que mi útero acaba de huir. Sí, ahí va—gemí.
No podía creer el grado de tensión que tenían esos vaqueros, a pesar de que estaba muy orgullosa de poder caber en ellos. Sentí una emoción de “tú puedes, chica” pasando a través de mí, pero también podría haber sido la falta de oxígeno por esa banda de mezclilla que ahora restringía mi suministro de aire.
¿Las personas siquiera dicen “tú puedes, chica” aún?
Realmente puede que necesite volver a pensar eso.
Holly me ayudó a subir de la cama, y me volví para admirar la forma en que me veía en estos pantalones vaqueros súper cool, pensando que tal vez podría quitármelos. Todavía me sorprendí al examinar el espejo y tener que mirar dos veces para asegurarme de que era realmente yo. Ella me vio admirándome a mí misma y se rió entre dientes.
—Luces atrevida así, amiga. Realmente te follaría.
—Eso es encantador, Holly. Gracias—le devolví la sonrisa mientras seguía plantada frente al espejo. Empecé a posar para mí y reír nerviosamente.
—Grace, cálmate. Posar para ti es justo… bueno, es malo. Nunca hay una razón para eso—Ella se rió, dándome unos pulgares arriba por última vez antes de salir de la habitación.
Recientemente había perdido algo de peso. De hecho, estaba realmente en mejor forma ahora que cuando fui a la universidad. Holly estaba orgullosa de mí y se aseguraba de decírmelo muy a menudo. Holly Newman y yo nos conocimos en la universidad. Mientras que las dos nos especializamos en teatro, supe desde el principio que ella prefería el mundo detrás de escena, sobre todo la parte comercial, en tanto que yo era una gran reina del drama. Todo el tiempo que estuvimos juntas en la escuela, hicimos planes para cuando regresáramos a conquistar el mundo del espectáculo. Ella tendría su propia agencia y administraría sólo a los mejores talentos, trabajando con artistas que compartieran una visión creativa similar. Yo, sin embargo, tenía estrellas en los ojos y quería ser famosa, famosa, malditamente famosa.
Ella arribó a la costa seis meses antes que yo, y cuando por fin llegué, Holly ya estaba trabajando su camino como un agente de tercer año en una de las principales empresas de la ciudad. Ella tenía un verdadero don para la gestión de artistas, sabía cuándo tenía que ser dura y cuándo mimar. Sabía cuándo luchar realmente por sus artistas, y cuando sentar las bases para futuros proyectos. Cuando llegué, ella me consiguió un trabajo temporal en la agencia, y yo la observé con asombro mientras maniobraba en lo que era, entonces, todavía un mundo muy de hombres. Con su perfecta cabellera dorada, su figura fantástica y elegante sensibilidad, todo el tiempo le preguntaban por qué ella estaba trabajando detrás de escena en lugar de enfrente de la cámara. La chica era un golpe de gracia. Pero siempre se reía y decía: “Es que no es para mí”, y luego trabajaba más duro que todos los demás para asegurarse de que ella se había ganado el puesto.
Amé L. A. cuando por primera vez hice mi lugar allí. Me había mudado con Holly, comenzado a tomar clases de actuación y trabajaba en la agencia con ella, a la vez que servía mesas por la noche en un restaurante en Santa Mónica. Realmente me sentía como si estuviera viviendo ese estilo de vida de Hollywood que había estado soñando desde que podía recordar.
Después de unos seis meses, Holly había convencido a su jefe que debía ir a una lectura y ser considerada para tener representación. Yo estaba preparada, había leído todo bien, mis fotografías eran impecables... así que esperé. Y esperé. Y luego esperé un poco más. Por último, acordaron incluirme si Holly accedía a firmar personalmente una representación exclusiva.
Ella comenzó a mandarme a audiciones. Hice una audición. Infiernos, hice una audición en todo el maldito pueblo. Yo era muy buena. Pero también lo eran todos los demás.
No tuve ni un solo trabajo.
Lo que no te dicen cuando estás creciendo en el Medio Oeste, a años luz de distancia de Los Ángeles, es que cuando te mudas a Hollywood, todo el mundo es la próxima Señorita Mierda Ardiente. Todos pensamos que somos los más guapos, todos pensamos que somos especiales, todos pensamos que somos el único que realmente tiene lo que se necesita. Todos pensamos que nuestro talento es auténtico y verdadero, todos pensamos que tenemos algo que compartir con el mundo, y no podemos entender por qué no estamos empleados todo el tiempo.
La cosa es que en Los Ángeles, no sólo puedes ser una cara bonita porque eso se arregla con un buen aerógrafo. No puedes tener bastantes buenas conexiones, porque todos los demás tienen sus pellizcos y se meten en lugares que ni siquiera quieres soñar. No sólo puedes reírte, ondear tu cabello y ser la frase de remate, porque otra persona ya tiene ese trabajo cosido. Para todas las personas que se mudan a Los Ángeles cada año, al igual que todos esos que regresan, cojeando de vuelta a sus lugares de origen como pequeños sacos tristes, contando su anécdota de “Viví en California” a sus viejos amigos de escuela secundaria y con un coctel en la mano.
Me convertí en uno de esos tristes sacos y sólo duré en Los Angeles dieciocho meses. Luego me marché, sintiéndome como un fracaso la primera vez en mi vida. Dejé que la ciudad y la industria me golpearon.
Pero ahora estaba de vuelta. Me tomó diez años intentarlo de nuevo y esta vez... no iba a ninguna parte.

***

Holly estaba teniendo una fiesta en su casa para celebrar el lanzamiento de su nueva sociedad gestora. Ella había dejado recientemente una posición de muy alto perfil con una agencia importante, y había invitado a sus amigos cercanos y varios de los actores y actrices que ella representaba, a unírsele. Había unos pocos que habían optado por quedarse con la otra agencia, pero ella era tan buena en la elaboración de una carrera, sobre todo con nuevos talentos, que muchos la habían seguido.
Desde que había regresado a Los Ángeles, había estado quedándome con ella en su casa en las colinas. Ella lo había hecho muy bien en la vida, y tenía una gran casa en Mulholland Drive, con una vista de la ciudad a sus pies…
Lo que nos lleva a los vaqueros ilegales. Como una persona de treinta y tres años de edad, con algunos problemas de imagen corporal pre—existentes, estaba tratando de entrar en el modo de pensar que iba a necesitar para navegar este sitio en ese particular par de jeans. Había emparejado a los vaqueros ilegales con una camiseta turquesa de cuello bastante conservador y puesto en mis pies un par de zapatos de punta abierta muy agradables. Llevaba un gran escote en los dedos del pie.
Tenía el pelo suelto, algo que rara vez hago, pero Holly había prohibido todas mis colas de caballo esa noche. Esa tarde habíamos ido a peinarnos con profesionales, así que mi pelo rojo era un lío de rizos suaves. Ese estilista realmente se ganó su dinero, e incluso tuve que admitir que mis rizos se veían dignos de un comercial de champú.
La fiesta estaba en su apogeo, y todo el mundo estaba pasándolo de maravilla. Debido a que Holly sólo tomaba talentos en los que realmente quería invertir, ellos se convirtieron en sus amigos cercanos. Siempre estaban en la casa, y su círculo se había convertido en mi círculo.
—Grace, no puedes estar hablando en serio. Feldman es mucho más caliente que Haim.
Estaba metida profundamente en una discusión con Nick, un guionista que Holly había conocido por años. Se había convertido en uno de mis nuevos amigos desde que me mudé de nuevo y siempre se podía contar con él como un buen compañero de ala en una fiesta. Esa noche había estado hasta las rodillas en los Martini sucios. Extra sucios. Estaba esperando que llegara un actor que Holly había empezado a representar, un actor que al parecer estaba a punto de ser la próxima gran cosa. Yo todavía tenía que conocerlo, aunque Nick había admitido que era, y cito, “delicioso, delicioso... un poco sucio, pero en una forma totalmente caliente.” Además, su acento británico era “encantador”, “para morir” y “échame—al—piso—y—fóllame.”
Sí, Nick era “gay”...
—Bien—empecé—. Tengo que admitir que Corey Feldman estuvo genial en Goonies e incluso casi lindo en Stand By Me, pero nadie enciende una vela por mi Lucas—protesté, decidida a ganar esta ronda. Habíamos recientemente terminado un debate similar sobre Steve Carell contra Ricky Gervais, y no acabó bien. Alguien consiguió ser arañado.
Oí una risita detrás de mí y alguien dijo en un”encantador” acento británico:
—Creo que tienes que darle la ventaja a Haim, aunque sólo sea por haber llegado a besar a Heather Graham.
Me volví para reconocer el genio del recién llegado que obviamente conocía License to Drive, cuando realmente vi quién era.
—¡Oye, eres Súper Sexy Chico científico!—grité a mi pesar, aplaudiendo mis manos sobre mi boca tan pronto como lo había dicho. Podía sentir mi cara enrojecer al instante.
Holly tenía una foto de este tipo en su ordenador y se había referido a él en el último mes como Súper Sexy Chico científico. Este era su nuevo cliente, próxima gran cosa. Tenía la cabeza en una película programada para estrenarse en el otoño que ya estaba generando gran revuelo en la ciudad. Yo no sabía mucho acerca de la película, pero sabía que Holly estaba muy emocionada de representar a este nuevo actor.
Súper Sexy Chico científico sonrió, una sonrisa confusa y un tanto tímida. ¿Sabía lo caliente que era esa sonrisa?
Oh sí, él lo sabía totalmente.
Extendió una mano hacia mí y en un Inglés de la Reina dijo:

—En realidad, soy Súper Sexy Jack Hamilton.

Traducción en proceso de "La Pelirroja no identificada"

Bueno, qué tal. Sé que esto no tiene que ver específicamente con consejos sobre escritura, pero creo—y pienso que muchos estarán de acuerdo—en que un buen escritor, también es un habido lector. Así que mientras estoy de vacaciones, me puse en la tarea de traducir este entretenido libro de la estupenda escritora Alice Clayton. Autora de Wallbanger, historia que últimamente se está haciendo escuchar por muchos lugares. 
Entonces como la historia mencionada, honestamente me encantó. Me puse a buscar más novelas de esta autora, el problema es que me encontré con los textos aún sin traducir. Así que me puse en ello. 


Antes de empezar, voy a recordarles que esta es una traducción propia y bueno obviamente no es perfecta. Si la subo es para compartirla con los demás, sabiendo de ante mano que muchos estupendos libros no llegan a manos de latinoamericanos casi nunca. Espero que les guste la historia tanto como a mí. 


Sinopsis:


Cuando Grace Sheridan se muda a Los Ángeles para convertirse en una actriz, es una segunda oportunidad para cumplir un sueño de toda la vida. Pero a los treinta y tres años, ¿ella ha perdido su oportunidad? ¿Será un inesperado romance con el más “nuevo” muchacho de la industria del entretenimiento, lo que haga brillar un foco incómodo en su vida?