viernes, 31 de enero de 2014

Capítulo I "La Pelirroja no identificada"

Capítulo I

—Te das cuenta de que te he visto desnuda antes, ¿verdad?—gritó Holly a través de la puerta del dormitorio.
—Sí, amor, pero ha sido hace un tiempo. No creo que estés lista para esto.
—¿Es esto una “no creo que estés lista para lidiar conmigo” situación?
—¿Realmente acabas de decirle eso a una chica medio desnuda? En serio, debes saberlo mejor. Me darás un complejo, cabeza hueca.
—Estás haciendo esto demasiado difícil, Grace.
—Dijo ella—murmuré.
—Wow—La oí decir mientras me reía en voz baja. Estaba en proceso de intentar meter mi culo en un nuevo par de pantalones vaqueros de baja altura, que eran tan bajos que podrían ser ilegales.
—Eso es todo—anunció Holly—. Voy a entrar. Lidia con ello, Grace.
Ella vino disparaba a través de la puerta, deteniéndose cuando vio mi lucha en la cama. Estaba liada entre medio de las capaz con mi encantador sujetador de encaje melocotón, a medio camino dentro y fuera de los malditos pantalones vaqueros que me había convencido para comprar. A pesar de que sabía que no estaba en absoluto lo suficientemente joven como para lucirlos de la manera que merecían ser lucidos. Holly siempre había tenido una forma de obligarme a hacer cosas que ella quería que yo hiciera (con el pretexto de que ella sabía lo que era mejor para mí). Y la madre de la perla, que casi siempre tenía razón.
—Dulce par—dijo, reparando en mi sujetador—. ¿Tengo que conseguirme unos alicates y tirar de la cremallera yo misma? ¿No vimos eso en una película una vez?—murmuró ella desviándose del tema.
—Sí, sí lo hicimos... ¿un poco de ayuda? Parezco una mujerzuela aquí. Me gustaría mantener a las chicas en secreto— le contesté, luchando por permanecer en la cama en ese ángulo extraño.
—Puedo ver eso. Ok, contén la respiración—advirtió, agarrando los botones de mis jeans. Tiré con todas mis fuerzas hasta que la cremallera quedó definitivamente cerrada y dejándome sin aliento.
—Santo Dios. Creo que mi útero acaba de huir. Sí, ahí va—gemí.
No podía creer el grado de tensión que tenían esos vaqueros, a pesar de que estaba muy orgullosa de poder caber en ellos. Sentí una emoción de “tú puedes, chica” pasando a través de mí, pero también podría haber sido la falta de oxígeno por esa banda de mezclilla que ahora restringía mi suministro de aire.
¿Las personas siquiera dicen “tú puedes, chica” aún?
Realmente puede que necesite volver a pensar eso.
Holly me ayudó a subir de la cama, y me volví para admirar la forma en que me veía en estos pantalones vaqueros súper cool, pensando que tal vez podría quitármelos. Todavía me sorprendí al examinar el espejo y tener que mirar dos veces para asegurarme de que era realmente yo. Ella me vio admirándome a mí misma y se rió entre dientes.
—Luces atrevida así, amiga. Realmente te follaría.
—Eso es encantador, Holly. Gracias—le devolví la sonrisa mientras seguía plantada frente al espejo. Empecé a posar para mí y reír nerviosamente.
—Grace, cálmate. Posar para ti es justo… bueno, es malo. Nunca hay una razón para eso—Ella se rió, dándome unos pulgares arriba por última vez antes de salir de la habitación.
Recientemente había perdido algo de peso. De hecho, estaba realmente en mejor forma ahora que cuando fui a la universidad. Holly estaba orgullosa de mí y se aseguraba de decírmelo muy a menudo. Holly Newman y yo nos conocimos en la universidad. Mientras que las dos nos especializamos en teatro, supe desde el principio que ella prefería el mundo detrás de escena, sobre todo la parte comercial, en tanto que yo era una gran reina del drama. Todo el tiempo que estuvimos juntas en la escuela, hicimos planes para cuando regresáramos a conquistar el mundo del espectáculo. Ella tendría su propia agencia y administraría sólo a los mejores talentos, trabajando con artistas que compartieran una visión creativa similar. Yo, sin embargo, tenía estrellas en los ojos y quería ser famosa, famosa, malditamente famosa.
Ella arribó a la costa seis meses antes que yo, y cuando por fin llegué, Holly ya estaba trabajando su camino como un agente de tercer año en una de las principales empresas de la ciudad. Ella tenía un verdadero don para la gestión de artistas, sabía cuándo tenía que ser dura y cuándo mimar. Sabía cuándo luchar realmente por sus artistas, y cuando sentar las bases para futuros proyectos. Cuando llegué, ella me consiguió un trabajo temporal en la agencia, y yo la observé con asombro mientras maniobraba en lo que era, entonces, todavía un mundo muy de hombres. Con su perfecta cabellera dorada, su figura fantástica y elegante sensibilidad, todo el tiempo le preguntaban por qué ella estaba trabajando detrás de escena en lugar de enfrente de la cámara. La chica era un golpe de gracia. Pero siempre se reía y decía: “Es que no es para mí”, y luego trabajaba más duro que todos los demás para asegurarse de que ella se había ganado el puesto.
Amé L. A. cuando por primera vez hice mi lugar allí. Me había mudado con Holly, comenzado a tomar clases de actuación y trabajaba en la agencia con ella, a la vez que servía mesas por la noche en un restaurante en Santa Mónica. Realmente me sentía como si estuviera viviendo ese estilo de vida de Hollywood que había estado soñando desde que podía recordar.
Después de unos seis meses, Holly había convencido a su jefe que debía ir a una lectura y ser considerada para tener representación. Yo estaba preparada, había leído todo bien, mis fotografías eran impecables... así que esperé. Y esperé. Y luego esperé un poco más. Por último, acordaron incluirme si Holly accedía a firmar personalmente una representación exclusiva.
Ella comenzó a mandarme a audiciones. Hice una audición. Infiernos, hice una audición en todo el maldito pueblo. Yo era muy buena. Pero también lo eran todos los demás.
No tuve ni un solo trabajo.
Lo que no te dicen cuando estás creciendo en el Medio Oeste, a años luz de distancia de Los Ángeles, es que cuando te mudas a Hollywood, todo el mundo es la próxima Señorita Mierda Ardiente. Todos pensamos que somos los más guapos, todos pensamos que somos especiales, todos pensamos que somos el único que realmente tiene lo que se necesita. Todos pensamos que nuestro talento es auténtico y verdadero, todos pensamos que tenemos algo que compartir con el mundo, y no podemos entender por qué no estamos empleados todo el tiempo.
La cosa es que en Los Ángeles, no sólo puedes ser una cara bonita porque eso se arregla con un buen aerógrafo. No puedes tener bastantes buenas conexiones, porque todos los demás tienen sus pellizcos y se meten en lugares que ni siquiera quieres soñar. No sólo puedes reírte, ondear tu cabello y ser la frase de remate, porque otra persona ya tiene ese trabajo cosido. Para todas las personas que se mudan a Los Ángeles cada año, al igual que todos esos que regresan, cojeando de vuelta a sus lugares de origen como pequeños sacos tristes, contando su anécdota de “Viví en California” a sus viejos amigos de escuela secundaria y con un coctel en la mano.
Me convertí en uno de esos tristes sacos y sólo duré en Los Angeles dieciocho meses. Luego me marché, sintiéndome como un fracaso la primera vez en mi vida. Dejé que la ciudad y la industria me golpearon.
Pero ahora estaba de vuelta. Me tomó diez años intentarlo de nuevo y esta vez... no iba a ninguna parte.

***

Holly estaba teniendo una fiesta en su casa para celebrar el lanzamiento de su nueva sociedad gestora. Ella había dejado recientemente una posición de muy alto perfil con una agencia importante, y había invitado a sus amigos cercanos y varios de los actores y actrices que ella representaba, a unírsele. Había unos pocos que habían optado por quedarse con la otra agencia, pero ella era tan buena en la elaboración de una carrera, sobre todo con nuevos talentos, que muchos la habían seguido.
Desde que había regresado a Los Ángeles, había estado quedándome con ella en su casa en las colinas. Ella lo había hecho muy bien en la vida, y tenía una gran casa en Mulholland Drive, con una vista de la ciudad a sus pies…
Lo que nos lleva a los vaqueros ilegales. Como una persona de treinta y tres años de edad, con algunos problemas de imagen corporal pre—existentes, estaba tratando de entrar en el modo de pensar que iba a necesitar para navegar este sitio en ese particular par de jeans. Había emparejado a los vaqueros ilegales con una camiseta turquesa de cuello bastante conservador y puesto en mis pies un par de zapatos de punta abierta muy agradables. Llevaba un gran escote en los dedos del pie.
Tenía el pelo suelto, algo que rara vez hago, pero Holly había prohibido todas mis colas de caballo esa noche. Esa tarde habíamos ido a peinarnos con profesionales, así que mi pelo rojo era un lío de rizos suaves. Ese estilista realmente se ganó su dinero, e incluso tuve que admitir que mis rizos se veían dignos de un comercial de champú.
La fiesta estaba en su apogeo, y todo el mundo estaba pasándolo de maravilla. Debido a que Holly sólo tomaba talentos en los que realmente quería invertir, ellos se convirtieron en sus amigos cercanos. Siempre estaban en la casa, y su círculo se había convertido en mi círculo.
—Grace, no puedes estar hablando en serio. Feldman es mucho más caliente que Haim.
Estaba metida profundamente en una discusión con Nick, un guionista que Holly había conocido por años. Se había convertido en uno de mis nuevos amigos desde que me mudé de nuevo y siempre se podía contar con él como un buen compañero de ala en una fiesta. Esa noche había estado hasta las rodillas en los Martini sucios. Extra sucios. Estaba esperando que llegara un actor que Holly había empezado a representar, un actor que al parecer estaba a punto de ser la próxima gran cosa. Yo todavía tenía que conocerlo, aunque Nick había admitido que era, y cito, “delicioso, delicioso... un poco sucio, pero en una forma totalmente caliente.” Además, su acento británico era “encantador”, “para morir” y “échame—al—piso—y—fóllame.”
Sí, Nick era “gay”...
—Bien—empecé—. Tengo que admitir que Corey Feldman estuvo genial en Goonies e incluso casi lindo en Stand By Me, pero nadie enciende una vela por mi Lucas—protesté, decidida a ganar esta ronda. Habíamos recientemente terminado un debate similar sobre Steve Carell contra Ricky Gervais, y no acabó bien. Alguien consiguió ser arañado.
Oí una risita detrás de mí y alguien dijo en un”encantador” acento británico:
—Creo que tienes que darle la ventaja a Haim, aunque sólo sea por haber llegado a besar a Heather Graham.
Me volví para reconocer el genio del recién llegado que obviamente conocía License to Drive, cuando realmente vi quién era.
—¡Oye, eres Súper Sexy Chico científico!—grité a mi pesar, aplaudiendo mis manos sobre mi boca tan pronto como lo había dicho. Podía sentir mi cara enrojecer al instante.
Holly tenía una foto de este tipo en su ordenador y se había referido a él en el último mes como Súper Sexy Chico científico. Este era su nuevo cliente, próxima gran cosa. Tenía la cabeza en una película programada para estrenarse en el otoño que ya estaba generando gran revuelo en la ciudad. Yo no sabía mucho acerca de la película, pero sabía que Holly estaba muy emocionada de representar a este nuevo actor.
Súper Sexy Chico científico sonrió, una sonrisa confusa y un tanto tímida. ¿Sabía lo caliente que era esa sonrisa?
Oh sí, él lo sabía totalmente.
Extendió una mano hacia mí y en un Inglés de la Reina dijo:

—En realidad, soy Súper Sexy Jack Hamilton.

Traducción en proceso de "La Pelirroja no identificada"

Bueno, qué tal. Sé que esto no tiene que ver específicamente con consejos sobre escritura, pero creo—y pienso que muchos estarán de acuerdo—en que un buen escritor, también es un habido lector. Así que mientras estoy de vacaciones, me puse en la tarea de traducir este entretenido libro de la estupenda escritora Alice Clayton. Autora de Wallbanger, historia que últimamente se está haciendo escuchar por muchos lugares. 
Entonces como la historia mencionada, honestamente me encantó. Me puse a buscar más novelas de esta autora, el problema es que me encontré con los textos aún sin traducir. Así que me puse en ello. 


Antes de empezar, voy a recordarles que esta es una traducción propia y bueno obviamente no es perfecta. Si la subo es para compartirla con los demás, sabiendo de ante mano que muchos estupendos libros no llegan a manos de latinoamericanos casi nunca. Espero que les guste la historia tanto como a mí. 


Sinopsis:


Cuando Grace Sheridan se muda a Los Ángeles para convertirse en una actriz, es una segunda oportunidad para cumplir un sueño de toda la vida. Pero a los treinta y tres años, ¿ella ha perdido su oportunidad? ¿Será un inesperado romance con el más “nuevo” muchacho de la industria del entretenimiento, lo que haga brillar un foco incómodo en su vida?